Entrevista: La garnacha, en especial la peluda, será una de las variedades más resistentes al cambio climático

El propietario de Vinyes Domènech está estudiando el comportamiento de las plantas para hacer frente, entre otras afectaciones, al incremento anual de temperaturas oan Ignasi Domènech es el propietario y alma mater de Vinyes Domènech, un enclave privilegiado de naturaleza, viñedo y vino dentro del término municipal de Capçanes, en zona Montsant. Habla de vino, de paisaje, de biodiversidad, y siempre tiene a punto una florecilla sobre la garnacha, variedad que conoce, trabaja y que ha estudiado desde muchas vertientes y aproximaciones posibles.

En una conversación con Vadevi comparte los últimos avances de un estudio que lleva tiempo realizando para conocer el comportamiento del viñedo en un entorno de cambio climático. «Nos hemos dado cuenta de que hace falta tomar más acción para hacer frente a la crisis climática, escuchar y entender la necesidad real de la planta para que, de entrada, recupere su ciclo habitual, sin vendimias avanzadas», comenta. El estudio que han hecho hasta ahora les ha dado algunas respuestas, aunque todavía no tienen resultados concluyentes. «Queremos esperar a ver cómo se comporta cada planta pasadas 4 o 5 meteorologías diferentes, ante los mismos tratamientos, misma orientación y manejo del viñedo, pero plantados sobre diferentes pies».

Estudio de fenotipos que permita entender la planta y darle así el acompañamiento que necesita. ¿Este sería el punto de partida?

Así es. En una situación como la actual, de amenaza por el cambio climático, debemos entender más que nunca la planta para poder acompañarla en su proceso y ciclo vitales de la manera menos traumática posible. Suelos bien trabajados, sin labrarlos desmesuradamente, sin volcar abonos químicos o pesticidas… Recuperar la forma de hacer de siempre, ancestral; porque ahora se habla mucho de la regenerativa, pero si hubiéramos hecho bien las cosas, ahora no habría que «regenerar» nada, es decir, no deberíamos volver a la vida suelos que han muerto por la actividad del hombre.

¿Cómo se despierta en vosotros esa inquietud?

En Vinyes Domènech nunca ha cambiado nuestra forma de entender la naturaleza o el proyecto de vino desde que compramos la finca a primeros del año 2000. Siempre hemos defendido que hay que respetar la naturaleza, no dominarla; recuperar la esencia de la forma de hacer de nuestros antepasados ​​en cuanto al respeto a los suelos, con la ventaja de que ahora tenemos mucho más conocimiento y ha habido un avance muy importante en cuanto a tecnología aplicada al sector. Siempre hemos apostado por el trabajo en ecológico, pero pronto entendimos que para ayudar a las plantas, en un marco de incremento de temperaturas, no era suficiente y nos dimos cuenta de que cada planta es diferente, que hay que entenderla bien para poder darles el acompañamiento más óptimo con tratamientos menos agresivos.

¿Cómo ha ido este proceso de estudio?

Empezamos haciendo un estudio de los suelos ya continuación entramos al detalle de la planta, al determinar cuáles son los mejores fenotipos para seleccionarlos y clonarlos. Queríamos entender cómo se comportaba cada cepa, con una misma orientación solar, con el mismo manejo de la viña y mismos tratamientos, pero con portainjertos diferentes. Necesitamos contrastar este comportamiento en función de 4 o 5 meteorologías distintas para identificar los niveles de pH y acidez que nos permitan extraer conclusiones más determinantes.

¿Qué cree que debería confirmar este estudio?

De entrada, que podamos conservar y transmitir nuestra cultura vitivinícola de siempre; que las uvas no avancen la maduración, que conseguimos retrasar un poco las vendimias volviendo a un calendario de cosecha que no nos haga vendimiar en julio. Debemos prever y ayudar a la planta ante el incremento de temperatura media que se está registrando anualmente desde hace unos años. Que no perdamos la identidad ni nuestra forma de hacer y ser.

¿En qué sentido?

Cataluña es una región de vinos pequeña, de origen mediterráneo y debemos saber aprovechar nuestra identidad, a pesar de las diferencias entre territorios y regiones elaboradoras. Debemos actuar sin querer dominar la naturaleza y sin perder las tradiciones de siempre, las que nos hacen únicos y singulares.

Volviendo a los fenotipos. Estos estudios te permiten aventurar, a pesar de que falte camino por recorrer, ¿cuál podría ser la variedad o las variedades que mejor se adapten a este cambio climático?

La garnacha, y principalmente la garnacha peluda. Es una variedad que ha demostrado mucha resistencia, adaptabilidad…, no entiendo demasiado bien porque buscamos la altura y le plantamos variedades de zonas frías, que sabemos que se adaptan a este tipo de climas más extremos. ¿Que queremos ser la nueva Sierra de Madrid, ahora? ¿O los alemanes del sur? Si conocemos el comportamiento de la planta y confiamos en este proceso de adaptación, podemos plantar variedades de aquí en diferentes zonas o alturas, y estarán más preparadas para afrontar cualquier afronta del clima o de otras complicaciones que puedan surgir.
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